La competencia en comunicación lingüística

De acuerdo con la legislación española, el sistema educativo tiene como finalidad principal promover el desarrollo de las ocho competencias básicas de los estudiantes (competencia en comunicación lingüística, competencia matemática, competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico, tratamiento de la información y competencia digital, competencia social y ciudadana, competencia cultural y artística, competencia para aprender a aprender, autonomía e iniciativa personal), definidas en los Reales Decretos donde se establecen las enseñanzas mínimas tanto para Educación Primaria como para Educación Secundaria y Bachillerato. Según estos textos normativos, todas las materias y áreas de conocimiento deben contribuir al desarrollo de estas competencias básicas.

Por su parte, el objetivo esencial del área o materia de Lengua Castellana y Literatura debe ser el desarrollo de la competencia comunicativa, es decir, un conjunto de conocimientos sobre la lengua y de procedimientos de uso que son necesarios para interactuar satisfactoriamente en diferentes ámbitos sociales. La formación del profesorado en el área de Lengua -y por tanto la capacitación en aquellos recursos y herramientas TIC que se utilizarán en la acción didáctica- debe tener muy presente este enfoque comunicativo de la enseñanza, que aspira a que los alumnos desarrollen habilidades de comprensión y expresión en contextos sociales significativos.

A lo largo de los decretos curriculares de ESO y Bachillerato se hacen constantes referencias a la necesidad de que alumnos y alumnas entren en contacto con textos diversos y en diferentes soportes, entre los que se menciona explícitamente el digital. Los currículos de la materia apuntan, pues, al concepto de alfabetización digital, que implica el dominio de las competencias lingüísticas en la comprensión y producción de textos orales y escritos que no solo se encuentran en los soportes y formatos tradicionales, sino también en soportes y formatos digitales y multimedia.

El currículo de Lengua, por otra parte, tiene presente también los desarrollos europeos en el ámbito del aprendizaje, la evaluación y la reflexión sobre la lengua. En el texto encontramos referencia explícita a dos documentos: el Marco Común de Referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación (MCER), un documento cuyo fin es proporcionar una base común para la elaboración de programas de lenguas, orientaciones curriculares, exámenes, manuales y materiales de enseñanza en Europa, y el Portfolio Europeo de las Lenguas (PEL), documento personal promovido por el Consejo de Europa, en el que los que aprenden o han aprendido una lengua -ya sea en la escuela o fuera de ella- pueden registrar sus experiencias de aprendizaje de lenguas y culturas y reflexionar sobre ellas.

Ambos textos son herramientas valiosas para tratar de llevar a la práctica docente lo que el currículo denomina el “Tratamiento Integrado de las Lenguas”, y que reconoce que todas las áreas del currículum participan en el desarrollo de las competencias verbales y  todas ellas inciden en la mejora de competencias lingüísticas básicas. Complementariamente y en correspondencia, las materias lingüísticas atienden y preparan a los alumnos para desarrollar técnicas de trabajo y estudio (tomar notas, realizar esquemas, mapas semánticos, resúmenes, explicaciones, argumentaciones, etc.), imprescindibles en todas las áreas.

Un enfoque así, que puede verse muy reforzado con el uso de la tecnología, requiere de los equipos docentes una gran coordinación en metodologías y herramientas de planificación y evaluación.

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