Volver a Propuestas didácticas

Algunas orientaciones sobre el uso de las TIC en educación

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación están llamadas a desempeñar un papel esencial en la actividad didáctica de los futuros docentes, tanto por su abrumadora implantación en todos los ámbitos de la vida personal, laboral y social de quienes se dedican a la enseñanza, como también por su capacidad para favorecer la implantación de metodologías innovadoras y hacer posibles actividades didácticas que hasta hace poco tiempo eran impensables. Ahora bien, debe tenerse en cuenta que la renovación pedagógica que tan a menudo se reclama en el uso de las TIC no solo exige materiales y recursos actualizados, sino también actitudes renovadas, convicción y perseverancia, como han puesto de relieve, entre muchos otros, los profesores Jaime OlmosJordi Adell:



Por otra parte, no se puede negar que la decisión de poner en práctica actividades y metodologías que implican recursos TIC suele provocar en muchos docentes un cierto desasosiego, tal como pone de relieve el profesor Antonio Solano en el artículo Diez preguntas para quienes empiezan. En la presentación homónima (que figura bajo estas líneas) y en el texto que la complementa, el profesor Solano considera esas dudas e inquietudes:


Resulta evidente para cualquiera que tenga experiencia en este ámbito que las TIC aportan una serie de recursos muy poderosos, pero también que exigen un aprendizaje profesional que, en ciertos casos, puede ser bastante oneroso en términos de tiempo y esfuerzo; además, si se quiere que esos recursos sean pedagógicamente rentables, su utilización debe estar presidida por unos criterios de selección, organización y puesta en práctica sensatos y eficientes. El profesor Eduardo Larequi ha sintetizado dichos criterios en el artículo “Cómo integrar las TIC en las áreas de Lengua” (Cuadernos de Pedagogía, 401, mayo 2010, pp. 72-74), del que extraemos este decálogo :

  1. Los recursos TIC no son por sí mismos una garantía de eficacia didáctica, que solo se logrará si responden a objetivos y planteamientos genuinamente pedagógicos, forman parte de una metodología efectiva, contrastada y asumida por los docentes, y facilitan aprendizajes significativos.
  2. Para lograr que las actividades en que intervienen las TIC promuevan aprendizajes significativos es necesario situarlas en contextos que tengan relación directa con la experiencia cotidiana de los estudiantes respecto a los ámbitos escolar y académico, de la actualidad, de relación personal, social e institucional, etc.
  3. Las actividades que hagan uso de las TIC siempre deben concebirse, programarse y realizarse teniendo en cuenta su relación con los objetivos, contenidos y criterios de evaluación formulados en el currículo y en el proyecto educativo del centro.
  4. Las actividades que implican el uso de las TIC requieren un marco de actuación que debe ser objeto de los correspondientes acuerdos en los centros escolares. El aprendizaje de ciertas técnicas (el uso de procesadores de texto, los procedimientos de búsqueda en Internet, etc.) deben programarse a través de contenidos y actividades adecuadamente secuenciados, y de acuerdo con normas de organización acordadas por los docentes. Asimismo, conviene que las actividades didácticas en que se utilizan recursos y materiales TIC se realicen teniendo en cuenta el marco del tratamiento integrado de las lenguas.
  5. Es una exigencia inexcusable para todas las áreas, pero en especial para las lingüísticas, que todas las producciones resultantes de la aplicación de las TIC respeten los criterios de corrección idiomática (ortográfica, textual y pragmática).
  6. El desarrollo de la Red hacia el escenario de la llamada Web 2.0, que se define por la participación activa de las personas en la creación del conocimiento, exige que los docentes conozcan recursos como los servicios online, los sistemas de marcadores y etiquetado social, las redes sociales, los blogs, wikis y otras plataformas de gestión de contenidos que se pueden utilizar en Internet o/y en las redes de área local de los centros.
  7. Incluso las metodologías tradicionales se pueden renovar gracias a las herramientas TIC. En este sentido, tanto la llamada “pizarra digital” (un ordenador conectado a un cañón de proyección) que permite proyectar cualquier documento almacenado en el ordenador o disponible a través de la Red, como la “pizarra digital interactiva” o PDI, que además hace posible la interactividad sobre la superficie de la pantalla de proyección, ofrecen un abanico prácticamente ilimitado de recursos educativos.
  8. El uso de las TIC debe comprometer a todas las instancias del sistema educativo. Por ello resulta esencial que los docentes se planteen qué competencias y contenidos del currículo pueden desarrollar con su nivel de competencia digital, y cuáles podrían abordar si media la formación o el acompañamiento necesarios. Los centros educativos, por su parte, habrán de apoyar las propuestas didácticas con nuevas formas de organización y gestión. Finalmente, es obligación de las administraciones educativas hacer el esfuerzo necesario para dotar a los centros y sus profesores de medios materiales y humanos, promover la creación de recursos digitales y organizar las acciones formativas encaminadas a la capacitación del personal docente en el uso de dichos recursos.
  9. Las actividades TIC no deben suponer discriminación de los alumnos y alumnas que presentan necesidades educativas especiales, ni tampoco de aquéllos que por su situación social se encuentran en riesgo de exclusión tecnológica. La organización y puesta en práctica de las actividades TIC no debe dar por supuesto que todos ellos cuentan con las mismas oportunidades personales, familiares y sociales en el acceso a recursos como los ordenadores o la conexión a Internet.
  10. Conviene que a la hora de seleccionar recursos y aplicaciones con los que llevar a la práctica las actividades TIC, se consideren aspectos como los principios de neutralidad tecnológica y respeto de los estándares, la conveniencia de utilizar software no propietario y materiales curriculares publicados bajo licencias abiertas que permiten su distribución y uso compartido, así como la consideración del criterio del coste derivado de la adquisición, explotación y renovación de los medios tecnológicos.

Por último, recomendamos la lectura de los siguientes artículos publicados en el portal Educa con TIC, que ofrecen orientaciones y pautas sobre el uso de las nuevas tecnologías en las aulas:

Compartir en Pinterest

Compartidos
Compartir esto