↑ Volver a Propuestas didácticas

El trabajo en red y las redes sociales

Al hablar de “trabajo en red” en el entorno educativo, conviene diferenciar entre dos ámbitos muy diferentes: por un lado, las redes de área local de los centros escolares, que no suelen estar comunicadas entre sí, y que por tanto limitan el trabajo en red al interior del entorno al que se circunscriben; por otro, la Red, es decir, Internet, con sus inmensas posibilidades de intercomunicación y difusión de la información. El concepto de “redes sociales”, que ha hecho fortuna para el gran público y tiene una presencia masiva en los medios de comunicación, pertenece en exclusiva al ámbito de Internet, y es el que ocupará la mayor parte de nuestra atención en esta sección. No obstante, conviene no pasar por alto la existencia de redes locales en los centros escolares, ya que ofrecen un potencial educativo tan indiscutible como con frecuencia desaprovechado.

1. El trabajo en la red del centro escolar: posibilidades y perspectivas.

Las actuales infraestructuras tecnológicas de la mayor parte de los centros educativos, en los que se han tendido cableados de red estructurados sobre los que funciona una red de área local con acceso a Internet, permiten que los equipos informáticos manejados por sus profesores y estudiantes, tales como ordenadores convencionales, impresoras y todo tipo de dispositivos móviles (para aquellos centros que cuentan con instalaciones WiFi), puedan comunicarse entre sí y compartir recursos. Es cierto que la calidad de las condiciones tecnológicas y del saber hacer de los centros son muy distintos, y que ello condiciona en gran medida sus posibilidades efectivas, pero lo cierto es que tales infraestructuras permiten llevar a cabo multitud de tareas y actividades en el entorno escolar:

  • El almacenamiento centralizado, así como la compartición y distribución de documentos y ficheros.
  • La impresión y el escaneado de documentos en red.
  • La realización de copias de seguridad.
  • El trabajo con aplicaciones y servicios en la red de área local, tales como servidores web y FTP, servidores de correo electrónico, servidores de dominio, servidores de aplicaciones, etc. Estos servidores son visibles desde dentro de la red del centro y, en ciertas condiciones, pueden serlo también en Internet, con lo cual los recursos de la red del centro pueden ser accesibles de forma prácticamente universal.

Los servicios que acabamos de citar abren un espacio inmenso (y a menudo desconocido, e incluso minusvalorado) para las tareas profesionales de los docentes y para las actividades didácticas en las que participan los alumnos. Entre otras muchas posibilidades, permiten que los servicios y aplicaciones que hemos visto en anteriores epígrafes de este sitio web se reproduzcan en la red de área local, dentro de entornos controlados que protegen la privacidad de la relación profesor-alumno y son muy seguros contra posibles interferencias externas. Así, y para aquellos casos en que no sea conveniente o necesario hacer visible las actividades didácticas en Internet se puede trabajar a escala local con webquests, blogs, wikis, entornos virtuales de aprendizaje, etc.

Los recursos, materiales y aplicaciones que se almacenan y gestionan en las redes de área local ofrecen otras ventajas adicionales:

  • Ofrecen un acceso más rápido y eficiente que si se hiciera mediante una conexión a Internet.
  • Ahorran ancho de banda, un bien siempre escaso ante las necesidades crecientes de los centros educativos.
  • Se pueden utilizar sin las restricciones legales a las que los usuarios están obligados si pretenden su difusión pública.
  • Son reutilizables y modificables en condiciones controladas.
  • Se pueden localizar con más facilidad que los recursos de Internet, cuyas URLs pueden desaparecer sin previo aviso.

La principal limitación que tienen los centros educativos a la hora de obtener todo el rendimiento posible de las redes de área local es la falta de personal cualificado para las tareas de instalación, configuración y administración de sistemas, que exigen conocimientos muy específicos, por lo cual el pleno aprovechamiento de este recurso suele ser minoritario. Esta es también una de las razones de que los centros y los profesores prefieran los recursos disponibles en la Red, a menudo más intuitivos y fáciles de manejar, y para cuyo disfrute solo es necesaria una buena conexión a Internet.

2. Las redes sociales: concepto, definición y funcionalidades típicas.

En sentido amplio, una red social es una estructura formada por personas o entidades conectadas y unidas entre sí por algún tipo de relación o interés común (parentesco, amistad, ideología, lengua, nacionalidad, aficiones, etc.). Ahora bien, desde hace algunos años se ha impuesto un significado mucho más específico del concepto de “servicio de red social” o, simplemente, “red social”, que ha pasado a designar aquellos servicios de Internet especializados en permitir y fomentar relaciones entre las personas.

Aunque este aspecto de la relación social en Internet tiende a darse por supuesto, conviene tener en cuenta que si bien Internet es desde su mismo origen una red (o más bien una red de redes), los elementos que la forman no son personas, sino máquinas. Posteriormente, la Web, esto es, la telaraña o Red de páginas conectadas entre sí a través del mecanismo del hipertexto, hizo posible la emergencia de la dimensión social de Internet. Ahora bien, la auténtica eclosión social de la Red solo se ha producido a partir del desarrollo del fenómeno de la denominada Web 2.0, cuyos principios y tecnologías trasladan un fenómeno social de carácter prácticamente universal (el deseo de compartir experiencias y la necesidad de pertenencia a un grupo) al escenario y condiciones de un sitio web.

Las redes sociales son, por tanto, servicios que tienen su escenario en Internet y que utilizan dispositivos, técnicas y modos de funcionamiento afines a los que caracterizan a la Web 2.0; de hecho, se podría expresar al revés, pues una parte muy significativa de los servicios y aplicaciones de la Web 2.0 tienen una dimensión “social”. La mayor parte de las redes sociales presentan funcionalidades muy semejantes, que se hacen efectivas a través del interfaz de usuario y de acuerdo con unas condiciones de uso predeterminadas; uno y otras definen y ponen límites al tipo de relaciones que se pueden desarrollar entre los usuarios y a las acciones que estos pueden llevar a cabo. Por otro lado, los servicios de redes sociales proporcionan ciertas opciones de configuración, entre las cuales destacan por su importancia las que tienen que ver con la privacidad de los datos que forman parte del perfil del usuario (público, semipúblico, solo visible para los “amigos”, etc.) y con la conexión con otros usuarios del mismo servicio.

El funcionamiento de las redes sociales se establece mediante las acciones de los usuarios, que interaccionan entre sí. La actividad social comienza con el registro y la creación de una cuenta, tras lo cual es posible personalizar el perfil y enviar solicitudes a otros miembros de la red para establecer una relación. Los usuarios que aceptan la solicitud se convierten en miembros de la lista de contactos de quien ha solicitado la relación, y viceversa. Una vez que los usuarios han establecido un vínculo, ya pueden relacionarse mediante diversas prácticas, entre las cuales hay que destacar las siguientes:

  • Compartir contenido: documentos, fotos, vídeos, enlaces a páginas web, música, noticias, etc.
  • Enviar mensajes a otros usuarios; los mensajes pueden ser públicos o tener una difusión limitada, que se ajusta a distintos tipos o niveles de privacidad.
  • Participar en aquellos juegos sociales y actividades que ofrezca el servicio.
  • Comentar el contenido compartido por otros usuarios.
  • Publicar eventos para anunciar acontecimientos a la red personal de contactos.
  • Hablar en tiempo real con uno o más usuarios mediante chat o algún sistema semejante de conversión grupal.
  • Participar en foros.
  • Crear grupos exclusivos para determinados contactos.
  • Publicar comentarios en el perfil o espacio personal de otros usuarios.

3. Clasificación de las redes sociales.

La enorme variedad de las redes sociales (véase el mapa conceptual que figura al final de esta página) y su mutua y densa interrelación son circunstancias que hacen difícil establecer una clasificación mínimamente operativa. No obstante, resumiremos a continuación la que propone Isabel Ponce en el Monográfico: Redes Sociales del Observatorio Tecnológico del INTEF, en virtud de la cual distingue entre las redes horizontales, que no tienen una temática definida y están dirigidas a un público general, y las redes verticales, que son redes especializadas, para personas con afinidades determinadas. Dentro de de las redes verticales se pueden establecer, a su vez, otras clasificaciones, y así podemos clasificar los servicios de redes sociales en función de su temática, su actividad, el tipo de contenido compartido, etc.

Ejemplos de redes horizontales son Facebook, MySpace, Orkut, Google+ o la española Tuenti; por su parte, ejemplos de redes verticales son LinkedIn (red para profesionales), Internet en el Aula (red para docentes con patrocinio de la administración pública), Twitter y Tumblr (microblogging), Panoramio (fotografías geolocalizadas), DeliciousDigg y Diigo (marcadores sociales), Flickr y Pinterest (fotografías), SlideShare (presentaciones), YouTube y Vimeo (vídeos), Scribd (documentos), Menéame (noticias), etc.

El extraordinario mapa conceptual del profesor Juan José de Haro, de cuyo libro Redes sociales para la educación (Madrid, Anaya Multimedia, 2010), hemos tomado gran parte de las ideas precedentes, nos permite identificar la relación de las redes sociales con la Web 2.0, así como su multiplicidad y diversidad:

Taxonomía de las redes sociales

Taxonomía de las redes sociales

4. Servicios y aplicaciones para crear redes sociales educativas.

Muchos de los servicios de redes sociales que hemos mencionado en el epígrafe precedente pueden ser utilizados provechosamente en la actividad educativa. No obstante, hay que tener en cuenta que el entorno escolar presenta circunstancias particulares -la necesidad de respetar la privacidad de la relación profesores-alumnos, el cuidado de la imagen pública de los estudiantes, especialmente si son menores de edad, la protección de los datos digitales- que imponen un cierto grado de condicionamiento a la labor de los docentes, y que por tanto hacen aconsejable la utilización de servicios y aplicaciones específicamente destinados al uso educativo. A continuación veremos algunos de entre los más populares y potentes.

Otras páginas de este sitio sobre redes sociales

Compartir en Pinterest

Compartidos
Compartir esto